Resurgir como el Ave Fénix

Se acabaron nuestras necesitadas vacaciones….

Entre preparaciones y vueltas al cole, olores de septiembre en el aire, papeles, carteras y esa ilusión de estrenar algo nuevo…

Hoy ya vuelvo a levantar esta persiana. Veo el letrero de “Carmengo” mientras la levanto para dar paso no sólo a un nuevo día, sino también a un nuevo renacer. Durante estas vacaciones en las que he disfrutado del sol, de la arena, del agua del mar también he saboreado cada minuto junto a mi familia.

Y aunque sé perfectamente que ellos son el motor de todo, también durante muchos días y horas existe una mujer profesional a la que llaman Carmen.

Este año ha sido confuso, con mucho estrés y muchos cambios. Algunos de ellos indeseados, otros se presentaron como crónicas anunciadas de lo que podría pasar y mientras tanto, ahí estaba yo.

Lidiando cada mañana siendo una pequeña empresaria, acompañada de su bebé, rompiéndome la cabeza para ser mejor… mejor persona y mejor profesional para atender a esa clienta siempre fiel, que entra por la puerta y deja su cabello entre mis manos, para darle color, para cortar o para sentirse bella.

Porque si hay algo que la mujeres sabemos hacer y muy bien, reinventarnos de nuevo y a menudo, puede bastar con un buen cambio de imagen.

Y también, queriendo ser mejor madre, aprendiendo cada día de esta abundancia infantil que me ofrecen mis hijas a cada momento.

Las miro a los ojos, ellas me corresponden, y entonces vuelve a florecer esa fuerza innata que muchas veces ni si quiera sabes que existe.

Y vuelvo otra vez al engranaje este de la propia vida, el que te obliga a esa lucha interna y externa en una extraña forma de supervivencia. “Seré mejor por vosotras” les digo continuamente, ellas quizás no saben de qué habla su madre, pero yo sé que algún día lo entenderán.

Estos días de relax, de introspección y de re-descubrirme de nuevo, sí  porque nuevamente busqué esa pasión que TODAS tenemos y que no sé porqué razón se empeña en ocultarse muchas veces, y mientras tanto….fui observando estos últimos meses.

Meses de dolor, de aceptación, de reinvención y de perdón. Sí, un perdón que todos merecemos aún sin entender muy bien el porqué de muchas cosas que nos suceden.

Quizás todos, en nuestro camino, debemos aprender a la fuerza las lecciones.

El olor del agua salada, del atardecer y el sonido de las voces de mis hijas, de mi familia, me han hecho entender un poquito más quien soy, o quizás eso se llama madurez o se llama crecimiento o se llama….no sé bien qué nombre darle.

Lo que sí sé es que hoy vengo dispuesta a todo. Hoy, a quien llaman Carmen, sube la persiana y espera con una sonrisa a esas mujeres que se sientan en este salón, y que sin darse cuenta, crean y hacen uso de la SORORIDAD entre mujeres.

Hoy, entre los aromas de mis nuevos productos, entre el calor que emana el secador y entre el ruido de las tijeras cuando cortan tu pelo y cae al suelo, volvemos con una fuerza renovada y auténtica que espero transmitirte no solo hoy, sino DIA A DIA.

¡Volvemos!!